La alimentación saludable es un pilar fundamental en el desarrollo infantil, y la escuela juega un papel clave en la adquisición de estos hábitos desde una edad temprana. Conscientes de esta responsabilidad, en nuestro colegio hemos implementado una iniciativa que combina actividad física y nutrición, ayudando a los alumnos a comprender la importancia de cuidar su cuerpo de manera integral.

Después de cada sesión de Educación Física, los estudiantes de 2º de Primaria disfrutan de una pieza de fruta como parte de su rutina diaria. Este simple gesto no solo les permite recuperar energía de forma natural, sino que también contribuye a la formación de hábitos alimenticios saludables, reforzando la idea de que una buena nutrición es esencial para un rendimiento óptimo, tanto físico como intelectual.

Además de los beneficios nutricionales, esta práctica tiene un impacto positivo en su comportamiento: el consumo de fruta ayuda a reducir la fatiga y mejorar la concentración, haciendo más llevadero el tiempo de espera hasta el recreo. Al experimentar la fruta como un alimento cotidiano y agradable, los niños desarrollan una relación más positiva con los alimentos saludables, favoreciendo su inclusión en la dieta familiar.

Fomentar estos hábitos en el entorno escolar refuerza el mensaje de que una alimentación equilibrada y el ejercicio físico deben ir de la mano para garantizar un crecimiento sano. Apostar por la educación en salud es invertir en el bienestar futuro de nuestros alumnos, proporcionándoles herramientas que les acompañarán toda la vida.